Picudo rojo
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Rhynchophorus ferrugineus  Olivier

Picudo rojo

Las categorías taxonómicas correspondientes son:

 

Reino: Animal

Clase: Insectos

Orden: Coleópteros

Familia: Curculiónidos

Género: Rhynchophorus

Especie: ferrugineus   

 

Nombre científico: Rhynchophorus ferrugineus  Olivier

 

El Picudo rojo de las palmeras vive y se alimenta en el interior de las palmeras. Como todos los coleópteros tiene metamorfosis complicada y, además, se pueden encontrar los cuatro estadios diferentes conviviendo en una misma palmera: huevo, larva, pupa e imago (adulto). Los insectos que experimentan este tipo de desarrollo se denominan Holometábolos o Endopterigotos. Los que presentan metamorfosis sencilla, como los saltamontes, se llaman Heterometábolos o Exopterigotos.

 

El orden Coleópteros comprende unas 300.000 especies y es el más numeroso de los insectos (casi un tercio de ellos). Coleóptero deriva de koleos, caja o estuche, y pteron, ala. Presentan las alas anteriores endurecidas, transformadas en élitros, y las posteriores membranosas, siendo éstas las únicas que participan de un modo activo en el vuelo, quedando encerradas y protegidas por los élitros cuando el insecto cesa de volar.  

 

La familia Curculiónidos es la más amplia del orden e integra unas 60.000 especies. Son de talla variable (1-70 mm) y tienen la cabeza prolongada hacia delante por un rostro, en cuyo extremo se hallan las mandíbulas. Presentan las antenas acodadas y terminadas en maza o, simplemente, hinchadas en su extremo. Son exclusivamente fitófagos, tanto en estado adulto como larvario, alimentándose de todo tipo de materia vegetal, por lo que algunas especies constituyen graves plagas agrícolas y forestales.

  

Rhynchophorus ferrugineus  precisa de 3 a 4 meses para desarrollar todas las fases de su ciclo biológico. Esto significa que pueden darse como mínimo tres generaciones al año. Sólo abandonan la palmera los adultos y lo hacen cuando ésta no puede acoger a la próxima generación o escasea la materia vegetal para alimentarse.

 

Las hembras salen con los huevos fertilizados, hecho que las convierte potencialmente en colonizadoras de nuevas palmeras.

El adulto se dispersa dentro de un área determinada volando o caminando. La dispersión a larga distancia es por medio del comercio y transporte de plantas contaminadas. Son insectos sensibles a las kairomonas que desprenden las palmeras como resultado de heridas o podas sin tratar. 

 

El huevo, de color blanquecino o amarillo claro, mide de 1 a 2,5 mm. Se localizan en el interior de grietas o de pequeñas cámaras en forma de agujero realizadas por las hembras, siendo colocados de manera independiente o conjunta, pero sin entrar en contacto unos con otros. Los huevos quedan protegidos y fijados con una secreción. Las hembras realizan puestas que van de 300 a 400 huevos en el transcurso de 2 a 4 días.

 

Al eclosionar los huevos salen las larvas, que presentan al principio un color blanquecino que torna hacia amarillento oscuro a medida que avanza el ciclo. Es ápoda (sin patas), alargada, segmentada y con una cabeza endurecida de color rojo a marrón oscuro, provista de unas fuertes mandíbulas. Al final la larva puede alcanzar 5 cm de longitud. El periodo larvario precisa de 1 a 3 meses para completarse y está influenciado por la temperatura. La larva se alimenta del tejido vegetal interno de la palmera y, como consecuencia, deja una serie de canales o galerías internas hasta de un metro de longitud. Es la fase que más daño causa a la palmera.

 

Al final del periodo larvario la larva construye una envoltura en forma oval con fibras del interior de la palmera, que tienen una  longitud de 4 a 6 cm y se localizan en las bases de las hojas.  Esta fase de pupa dura de 15 a 30 días.

 

El imago o insecto adulto puede vivir de 45 a 90 días. Tiene el cuerpo oval, alargado, de 19 a 45 mm de longitud; su coloración es variable, pardo anaranjado claro o rojo ferruginoso, con o sin manchas negras en el pronoto (de forma y número variables). Rostro alargado, que en el macho está recubierto de un cepillo de sedas (setas) mientras que en las hembras es liso. No abandonan la palmera inmediatamente sino cuando ya está en avanzado estado de degradación o cuando son atraídos por sustancias procedentes de otras palmeras como consecuencia de las podas. Tienen actividad diurna y pueden caminar o volar para encontrar otro hospedador.

 

El Picudo rojo de las palmeras es un insecto parásito de varios géneros de la familia Palmáceas. En los países de origen ataca principalmente a los cocoteros, Cocos nucifera L., y a Elaeis guineensis Jacq. El género Phoenix parece ser actualmente el hospedador más amenazado. Se observa mayor incidencia sobre la palmera canaria, Phoenix canariensis Hort. ex Chabaud, en la que provoca gravísimos daños e incluso la muerte.

El Picudo Rojo, Rhynchophorus ferrugineus Olivier, es una especie originaria del sureste asiático, que se está dispersando  por otras zonas del mundo como consecuencia del comercio creciente de palmeras, cuando éstas proceden de lugares afectados y la vigilancia aduanera es deficiente o brilla por su ausencia. Están apareciendo brotes en distintos países, entre los que se encuentra España e Italia, aunque se sospecha de su presencia en la costa mediterránea de Francia y en Portugal, así como en Marruecos, Argelia y otros países del norte de África.

 

baleg123@gmail.com

(c) Jesús Vílchez