LOS CONÍFERAS DE REPOBLACIÓN DE LA SIERRA DE LOS FILABRES La Sierra de los Filabres es un macizo montañoso, enclavado en la zona central de la provincia de Almería, que penetra ligeramente en la provincia de Granada, siendo el límite sur del Valle de Almanzora, en el que la zona centro-occidental está encumbrada alrededor de los 1800-2000 m, siendo sus cotas más altas Calar Alto (2168 m) y Tetica de Bacares (2086 m). Está constituida geológicamente en su mayor parte por materiales silíceos, con predominio de esquisto-cuarcitas, y rocas carbonatadas, gneis, mármoles y varios tipos de esquistos micáceos. El clima es típicamente mediterráneo, por lo que las débiles precipitaciones y el carácter de las mismas, junto a las altas temperaturas, someten a la sierra a una fuerte evaporación, que provoca una gran aridez. En cuanto a la vegetación, debido a la dureza del clima y la actividad humana a lo largo de su historia, como la minería, provocaron que los montes fuesen destruidos por el consumo de carbón de las fábricas de Serón y Bacares, como nos cuenta Madoz, en su "Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España (1945-50)", donde se lee que a finales del S. XVIII, en la Fundición de Herrería, sólo funcionaba uno de los cuatro hornos de que disponía, lo que nos da una idea de la desforestación a que fue sometida esta sierra. De la gran masa forestal que cuentan antiguas crónicas, sólo queda el pinar de Bayarque, formado por una gran extensión de pino carrasco. A principios del siglo pasado la presencia de vegetación forestal arbórea era testimonial. Esta sierra fue reforestada a partir de los 1960, principalmente con pinos, con el objetivo básico de evitar la erosión y la desertificación. A finales de los años 80 se siguió reforestando, introduciendo encinas y quejigos en zonas que les eran favorables. La presencia natural del pino se ha visto dificultada por los frecuentes cultivos y repoblaciones. Los pinares más característicos son los de pino negro, asociado a especies arbustivas en pisos subalpinos, y pino albar o silvestre, acompañado por piornales, enebrales y matorrales almohadillados de alta montaña. A una altura media y sobre sustrato generalmente silíceo se halla el pino resinero. Sobre suelo calizo se suele encontrar el pino salgareño, especie muy importante en muchas de las montañas del centro, este y sur de la Península Ibérica. El más térmico es el pino carrasco, que por lo común se sitúa en crestones rocosos y laderas soleadas, siendo el pino genuino de la costa mediterránea. Por su importancia en el paisaje y en las repoblaciones también cabe citar al pino de Monterrey (Pinus radiata). El cedro del Atlas es natural de las montañas de Marruecos y Argelia. En España se emplea como ornamental y, localmente, en repoblaciones de poca amplitud; no tolera los suelos muy húmedos y se adapta bien a la fuerte sequía estival del clima mediterráneo. El pino de Oregón o abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), es natural de la costa pacífica de América del Norte y en la Península se han realizado repoblaciones de poca extensión. Pinus ponderosa se utiliza como indicador para controlar las plagas de procesionaria, ya que estas orugas suelen atacar primeramente a estos pinos, por lo que sirven como guía para evaluar y controlar dicha plaga.
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