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Alcázar de reyes y gobernadores en época
musulmana, es una pequeña ciudad palaciega dotada de todos sus servicios,
baños públicos y privados, mezquita, casas, hornos, así como la barriada de
los funcionarios y servidumbre y cómo no, el Palacio del monarca Al-Mutasim
(siglo XI) con la típica estructura de las residencias reales
hispano-musulmanas, área pública para el gobierno del rey, área privada
como residencia de él y su familia y las dependencias de los servicios.
Este palacio era en sí una ciudad independiente, se acedía a él a través
de una torre del Muro de la Vela y contaba con una salida directa al
barranco de la Hoya, al norte de la ciudad. Contaba con un gran patio,
verdadero eje vertebral de las casas musulmanas. Al-Mutasim reinó en uno de
los momentos más esplendorosos de la Almería musulmana (1052-1091) cuando
las sedas, metales, mármoles, etc. eran transportados a todos los
puertos del Mediterráneo. Del palacio de Al-Mutasim se conserva el
mirador de la Odalisca, recordado por una romántica leyenda.
También
el primer alcaide cristiano de la fortaleza, Alfonso de Cárdenas, vivió en
un palacio hoy desaparecido y que se situaba a la entrada del segundo
recinto. Su único resto es el arco gótico.
Esta
área de la Alcazaba está en gran parte en ruinas por los terremotos, el
expolio, el abandono general y unos inadecuados usos turísticos hasta fecha
reciente.
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Segundo recinto
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Vista con Google Earth
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Segundo recinto

Casa del Alcaide

Ermita de San Juan
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